sábado, 19 de abril de 2008

Artesanía de Chile



Recientemente he tenido la suerte de viajar a Chile para conocer su cultura y su artesanía.

El Palacio de la Moneda alberga un museo cuyas instalaciones cuentan con salas de reuniones, salas de exposiciones y una tienda-galería de la Fundación de Artesanía de Chile.

El diseño de la tienda de artesanía es vanguardista ofreciendo una imagen clara visualmente del espacio que el recinto ofrece.

Las piezas con mayor valor, bien sea por la calidad de la misma o por su autenticidad (en peligro de extinción) se encuentran en vitrinas de cristal.

Las paredes del centro de artesanía, cuentan con diferentes espacios donde se delimitan los oficios por regiones.

No hay que olvidar que Chile se encuentra dividida por regiones tan grandes como España. Si ya es difícil unificar al colectivo en Andalucía ya os podéis imaginar unificar a la columna vertebral de Sudamérica. Quiero decir con esto que no toda la artesanía está recogida en la tienda, únicamente lo mas representativo de cada región y de cada oficio.

La tienda gira entorno a un mapa central tridimensional; donde se puede observar la localización del trabajo artesano que se realiza en cada región.

El fondo de la tienda cuenta con unas mesas y unas sillas donde se puede disfrutar de exhibiciones en vivo del quehacer artesano.

En un lateral existe una sala audiovisual donde a través de una pantalla se transmiten constantemente imágenes de artesanos trabajando; así como de sus piezas.

El centro de unos 300 m2 cuenta con tres trabajadores excelentes conocedores de la artesanía. La estructura diáfana del centro permite una visualización general a simple vista del mismo.

Todas las piezas que allí se comercializan van acompañadas de una etiqueta; con una breve descripción del producto, de la región donde ha sido producida y de su artesano/a.

La iluminación del centro es excelente, cuenta paneles halógenos múltiples y bien repartidos por todo el techo del centro. El mapa central tiene su propia iluminación central así como las diferentes vitrinas de cristal.

Los productos más vendidos a los turistas siguen siendo los productos de menor tamaño y precio. Los conocidos como productos “batalla o subsistencia”.

Me comentaba un artesano sindicalista perteneciente a la Comisión Social de los años 80 que la realidad de la artesanía no se puede medir ni localizar. Así como que no han sido capaces de unificarse por la gran longitud del país. No teniendo representación aquellos pueblos y aldeas lejanos a la capital chilena.

Las reuniones realizadas para conseguir una unión y uniformidad del sector han sido en vano; no asistiendo las personas deseadas.

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